Breve presentación de la Exhortación La Alegría del Amor (c.6) del Papa Francisco

Esta Exhortación consta de 9 capítulos, lo cual ya nos indica la importancia que la Iglesia debe darle al asunto del Matrimonio y de la Familia. La exhortación versa “Sobre el Amor en la Familia”.La alegría del amor

Cap. 1 (A la Luz de la Palabra):
Deja muy en claro cómo el Matrimonio se cimienta sólo en la relación entre un hombre y una mujer. Sólo esta relación celebra la plenitud y hace realidad el Amor Matrimonial, llamado a realizar la “imagen de Dios”, a través de un amor fecundo, marcado por la ternura.

Cap.2 (Realidad y Desafíos de las Familias):
En esta época las familias se enfrentan a situaciones globales que confunden su vocación y su unidad, “como si todo fuera igual y cualquier cosa debiera permitirse”. Al enfrentar esta realidad debemos, los pastores, ser humildes y reconocer nuestra responsabilidad ante ella. Ante la tentación de querer “corregir” la realidad a base de doctrinas moralistas, hemos de proclamar, sobre todo, la Familia como un bien decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia.

Cap.3 (La Mirada puesta en Jesús: Vocación de la Familia:
Jesús recupera y lleva a plenitud el proyecto divino sobre el Matrimonio y la Familia: Comunión de personas cimentada en la íntima comunidad conyugal de vida y amor. Es urgente anunciar el KERYGMA como fundamento para la vida de la Familia.

Cap.4 (El Amor en el Matrimonio):
Este capítulo es fundamental para proclamar alegría y la belleza de las relaciones, tanto entre los esposos, como en todo el ambiente familiar, centradas en el Amor, a imagen del Amor entre Cristo y la Iglesia. El Amor está en el centro de estas relaciones.

Cap.5 (Amor que se vuelve fecundo):
El Amor siempre da vida. Este no se agota en la simple relación entre los esposos. El Amor conyugal se hace fecundo en la generación de nuevas vidas. El Amor crece cuando se abre al don de los hijos. Siendo los hijos el fruto del amor conyugal, este don debe llevar la marca de la Paternidad-Maternidad Responsable.

Cap. 6 (Algunas Perspectivas Pastorales):
Si bien el Santo Padre nos propone algunas perspectivas-Desafíos-Pastorales, nos advierte: “Serán las distintas comunidades quienes deberán elaborar propuestas más prácticas y eficaces, que tengan en cuenta tanto las enseñanzas de la Iglesia como las necesidades y desafíos locales”.

a.- Anunciar el Evangelio de la Familia hoy: Hoy se requiere un esfuerzo evangelizador y catequístico dirigido a la Familia, que la oriente en este sentido. Esto exige a toda la Iglesia una CONVERSION MISIONERA: “Es necesario no quedarse en un anuncio meramente teórico y desvinculado de los problemas reales de las personas”. Urge una formación encarnada de todos los agentes, no meramente teórica, sino capaces de acompañar los procesos. El Papa insiste en la preparación desde el Kerigma: “Se trata de una suerte de iniciación al Sacramento del Matrimonio que les aporte los elementos necesarios para poder recibirlo con las mejores disposiciones y comenzar con cierta solidez la vida familiar”.

b.- Acompañar en los primeros años de la vida matrimonial: “Este camino es cuestión de tiempo. El Amor necesita tiempo libre y gratuito, que coloque otras cosas en segundo lugar. Las Parroquias, los Movimientos, las Escuelas y otras Instituciones de la Iglesia pueden desplegar diversas mediaciones para cuidar y reavivar a las familias”.

c.- Iluminar Crisis, Angustias y Dificultades: De ningún modo hay que resignarse a una curva descendente, a un deterioro inevitable, a una soportable mediocridad. A partir de una crisis se ha de tener la valentía de buscar las raíces profundas de lo que está ocurriendo, de volver a negociar los acuerdos básicos, de encontrar un nuevo equilibrio y de caminar juntos una etapa nueva. De todos modos, reconociendo que la reconciliación es posible. Hoy descubrimos que “un ministerio dedicado a aquellos cuya relación matrimonial se ha roto parece particularmente urgente”. Hay que reconocer que hay casos donde la separación es inevitable, pero debe considerarse como un remedio extremo. A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que “no están excomulgadas”, y no deben ser tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial. La Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción.

Cap.7 (Fortalecer la educación de los hijos):
Los padres siempre inciden en el desarrollo moral de sus hijos, para bien o para mal. Por consiguiente, lo más adecuado es que acepten esta función inevitable y la realicen de un modo consciente, entusiasta, razonable y apropiado. El santo Padre toca distintas áreas donde los padres deben estar al pendiente, no tanto de los “espacios”, sino de la manera de cómo sus hijos manejan esos espacios.

Cap.8 (Acompañar, discernir e integrar la fragilidad):
Conscientes de que toda ruptura matrimonial va contra la voluntad de Dios, también hemos de ser conscientes de la fragilidad de muchos de los hijos de la Iglesia. Iluminada (la Iglesia) por la mirada de Jesucristo, mira con amor a quienes participan en su vida de modo incompleto, reconociendo que la gracia de Dios también obra en sus vidas, dándoles la valentía para hacer el bien, para hacerse cargo con amor el uno del otro y estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan. El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con un corazón sincero. Regla de oro: la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso e incluso suspendidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales. Por ello, un pastor no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales a quienes viven situaciones “irregulares”, como si fueran rocas que se lanzan sobre las vidas de las personas. Para evitar cualquier interpretación desviada, recuerdo que de ninguna manera la Iglesia debe renunciar a proponer el ideal pleno del Matrimonio, el proyecto de Dios en toda su grandeza.

Cap. 9 (Espiritualidad Matrimonial y Familiar):
La presencia del Señor habita en la familia real y concreta, con todos sus sufrimientos, luchas, alegrías e intentos cotidianos. Si la Familia logra concentrarse en Cristo, El unifica e ilumina toda la vida familiar.

La Exhortación culmina con una Oración a la Sagrada Familia.
Amén.

P. Juan Martínez Cardoso c.o.
Junio 2016

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